El agua disponible de un sistema de distribución, es la suma del volumen de agua potable producida en ese sistema, más el volumen que importa de otros sistemas, menos el volumen que exporta a otros sistemas de distribución. Se mide a través de macromedidores.
El agua facturada es el volumen de agua potable utilizada por consumidores registrados de OSE por el cual se emite una factura. Se obtiene a partir de la medición (o estimación en algunos casos) del consumo de los clientes.
El agua no contabilizada (ANC), es la diferencia entre el volumen de agua potable suministrada al sistema (agua disponible) y los consumos autorizados por la empresa (agua consumida). Está compuesta por pérdidas en la red de distribución, consumos de usuarios clandestinos y agua que no se puede contabilizar por defectos en el sistema de medición.
No es posible encontrar sistemas de abastecimiento que presenten un volumen de pérdida de agua nulo, pero sí es posible reducir ese volumen a niveles mínimos aceptables y rentables. Para eso es necesario establecer estrategias que incluyan acciones de mejoras técnicas y de gestión que permitan prevenir, reducir y controlar las pérdidas de agua.
El diseño de los planes para reducción de agua no contabilizada de OSE, se basa en un Programa de Reducción de Agua No Contabilizada y Eficiencia Energética que sigue los lineamientos y recomendaciones de la IWA (International Water Association).
Para medir la evolución del ANC, OSE realiza el seguimiento de los indicadores I1 e I2.
El indicador I1= Agua Facturada/Agua disponible, muestra la relación entre el agua que facturamos y el agua potable de la que dispone el sistema. Nos da una idea de la eficiencia del sistema de distribución que estamos analizando.
El indicador I2 = Agua No Contabilizada/Agua disponible, muestra la relación entre el volumen de agua no contabilizada y el agua potable de la que dispone el sistema.
Si bien ambos indicadores son muy útiles para medir la evolución de un sistema determinado, para realizar comparaciones entre sistemas distintos, es necesario tener ciertas consideraciones. Los indicadores I1 e I2 suelen “favorecer” a los sistemas con alto consumo, a los que tienen abastecimiento intermitente y a los que tienen bajas presiones.
En el informe anual 2024 de ADESARA (Asociación de Entes Reguladores de Agua Potable y Saneamiento de las Américas) se pueden ver valores del indicador I2 para otros países de la región. Se debe tener en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en el caso de OSE, en varios de los países de la región, el nivel de estimación de los datos aportados es alto, por no contar con una amplia cobertura de micromedición de los consumos ni macromedición de los caudales producidos. Además, muchas de las empresas consideradas no brindan servicio de abastecimiento continuo.
OSE se encuentra hoy con niveles de Agua No Contabilizada (ANC) en el entorno del 49–50%, valores que se sitúan dentro del promedio regional y que se explican en gran medida, por el compromiso histórico del organismo de priorizar la cobertura universal del servicio de abastecimiento y la micromedición completa de los consumos en todo el país. Estas políticas han permitido que Uruguay mantenga estándares de acceso y calidad comparables a los de los operadores más avanzados de la región.
Indicador I1 - Agua Facturada/Agua disponible
Indicador I2 - Agua No Contabilizada / Agua Disponible
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